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“Vos nos rebelasteis vuestra única verdad, una verdad que puede liberarnos a todos”. Juan

Si supieras lo que llegué a sentir y pensar de la Iglesia cuando era más joven, te sorprendería bastante el motivo por el cual uso de epígrafe una nota bíblica. No soy cristiano, en el sentido de que no pertenezco a ninguna asociación religiosa, no comulgo con ningún dogma, no tengo creencias; sin embargo, me identifico a un nivel muy profundo de mi ser con el significado de la frase, y con muchas otras que leo en el nuevo testamento desde que era niño.   Este nivel muy profundo es aquel que hace que cuando leo una frase como la citada, todo lo que soy diga: “sí”, un sí de felicidad, de plenitud, de realización, de entendimiento. No sólo de manera intelectual, pero sí especialmente de manera emocional y espiritual. Espiritual es para mi aquello que surge cuando mi conciencia se enciende, es decir, lo primero que brota en mi conciencia, lo que está más cerca de mí, lo que soy antes de que mi identidad se inunde de ideas, recuerdos, sentimientos, miedos, concepciones y muchas otras coloridas capas de ser. Es difícil identificar al espíritu cuando hay tanto ruido alrededor, tantas desconfianzas, proyectos, incertidumbres, traumas, pendientes, resentimientos y otros diversos compañeros de viaje. Pero no es imposible, afortunadamente, es tu deseo más secreto; encontrarte a ti mismo, saber quién eres y qué haces aquí. Y qué hay más cerca de ti que tú mismo? Tú eres tu mejor aliado. No puedes eludir ese deseo, el deseo de re_encontrarte, por más que lo intentes apagar con distracciones: alcohol, sexo, drogas y… pereza espiritual. Te reprochas a ti mismo tu pereza espiritual? Tú y yo lo sabemos.

Qué te dice tu espíritu? El mío me dice lo mismo que Juan dice. Y me lo ha dicho en muchos idiomas, desde  muchos otros seres humanos de todas las épocas históricas, por ejemplo, 500 años antes de Juan, en la voz del Buda Sakyamuni: “Considera a cada ser como a ti mismo”. Lo he escuchado tantas veces,  de místicos, de poetas, de filósofos, de artistas, de músicos, de científicos y tantos otros. Lo he sentido en tantas ubicaciones geográficas, en el Zen de Japón, en el Taoísmo de China, en el Vedanta de la India, en la Kabbalah judía, en el sufí musulmán, en el nuevo testamento,  en la psicología transpersonal, en la literatura universal…  Lo he buscado tanto y lo he encontrado de manera tan puntual cada vez, que llegué a pensar que algo andaba seriamente mal en mí porque parecía obsesionado con re_encontrar algo que aparentemente a nadie interesaba tanto como para dedicarle su vida. Pero estaba equivocado, no sólo yo escuchaba la voz del espíritu. Y no hace falta buscar tanto, pues es la misma voz que grita desde el centro de mi ser.  Desde niño comprendí que todos buscamos ese manantial pero las circunstancias llegan a ser tan adversas y complicadas que debemos prestar oídos a otras voces, más prácticas, más racionales quizá, o hasta más obvias. Parece que nos resulta más importante poseer una camioneta de 12 metros de largo para subsanar el hueco interior, pero el hueco sigue ahí, incluso si la camioneta viene con jacuzzi integrado.

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quetzalcoatlHan escuchado, visto o leído sobre los dioses sumerios, los anunaki y la raza reptílica creada por ellos que supuestamente ha regido sobre el mundo desde hace milenios?  Es una fábula asombrosa para alguien que gusta de estudiar las mitologías de nuestro pasado como especie y relatos y películas de ciencia ficción futurista.  Te evoca el mito de la creación bíblica, el jardín del Edén, en el que el Mal era representado por una serpiente. O los dragones que encontramos en los restos arqueológicos alrededor del mundo. Incluso las neurociencias, a la región más primitiva de nuestro cerebro, la definen precisamente como cerebro reptiliano. Aunque quisiera, no voy a profundizar en las razones a las que se deben las analogías, no es el motivo de esta carta.

El cerebro reptiliano solo funciona en dos modalidades; apagado y encendido. O lo que en términos de sobrevivencia viene a ser lo mismo: ataque o huida. Un cocodrilo vive de esa manera, o ataca o huye, y para no huir es indispensable ser el mejor atacando.  Si huyes demasiado significa que eres una presa en medio de un pantano de depredadores. Pero, si nos enfocamos en los seres humanos, no podemos colegir de todo esto que los seres humanos también disponemos de ese mecanismo primitivo en nuestro cerebro? Por supuesto, si el centro de nuestro cerebro evolucionó a partir del cerebro reptiliano, entonces también nosotros tenemos la capacidad de operar en modo ataque o huida. Qué emoción sobreviene en cada caso? En la huida, el miedo, en el ataque, la ira.

De esta manera, a los seres humanos que viven desde la perspectiva de la ira o del miedo, los llamo reptilianos, incluso si no dominan el mundo. La mayoría carece de poder, es verdad, pero sí abundan en el mundo. Una diminuta minoría de ellos dirige al resto hacia ninguna parte. Hacia la misma parte, mejor dicho, porque este es el entorno en el que ellos dominan, en este entorno ellos son el macho alfa, el más fuerte, el más apto. No quieren que cambie, pues ello implicaría su descenso en la escala del poder. Poder, este es el combustible que mueve los motores del mundo. Nuestra sociedad nos programa para ser competitivos, para estar en la cima de algo, lo que sea, entre más alto mejor. A este enfoque, a esta intencionalidad de vida, la llamaremos paradigma del poder. Vivimos en una sociedad que funciona según los parámetros del paradigma del poder. El que ha amasado mucho poder, por nada del mundo lo suelta, verdad? Al contrario, quiere más, no tiene llene, pues el futuro siempre es incierto, incluso para los más poderosos.

Tampoco voy a profundizar en más características de este paradigma, ocuparía mucho de nuestro tiempo y me parece que ya las conocemos muy bien, estamos cansados de ellas.

Este paradigma tiene al mundo al borde del colapso, porque el poder no es infinito debido a que el planeta y los recursos son finitos. El dinero también es finito. Pero como el hambre de poder de los poderosos es insaciable, siempre quieren más, nunca están satisfechos.  Para tener más hay que quitar, matemáticas de primaria. Y no se puede quitar indefinidamente, llega el momento en el que lo que se quita se acaba. O también, ojalá y sea nuestro caso, el momento en el que los reptilianos sin poder se oponen a continuar así, dominados por los reptilianos en el poder. Llega el momento en el que se dan cuenta que por cada reptilian poderoso, me gusta más como suena en inglés, simples gustos musicales, hay cien mil reptilians sin poder. Por qué el reptilian pobre no se levanta sobre el rico si los superan ampliamente en número? Recordemos que el reptilian en el poder, el reptilian exitoso en su medio ambiente, opera en modo de ataque. De esa manera, se asegura de mantener al reptilian sometido en modo de miedo. Las maneras son consabidas: amedrentarlo, engañarlo, atarlo, matarlo… Así ha funcionado el paradigma del poder, el sistema del miedo, en las sociedades patriarcales.

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Zombilianos no es un cuento, no es una historia divertida o interesante escrita para procurarte un entretenimiento momentáneo. Tal vez estoy violando algunas reglas tácitas de la literatura pero lo he considerado detenidamente y quiero que vivas la experiencia completa, y para ello debo hacerte algunas recomendaciones. Déjame darte sólo tres sugerencias para su lectura y posteriormente te daré una pequeña descripción de lo que es Zombilianos:

1.- No rechaces a los personajes, no los juzgues, cada uno es tan importante para sí mismo como tú lo eres para ti. Trata de vivir sus experiencias como si fueran tuyas. Los personajes están convencidos de lo que dicen, es su vida, siente su convicción.  Sé empático. Leer este otro escrito te dispondrá aún más: https://www.facebook.com/note.php?note_id=358433274206146.

2.- Cada personaje es un aspecto de tu psique. Ciencilio es tu lado racional, es el lado de ti mismo derivado de la visión del mundo sustendada por el hemisferio cerebral izquierdo: el analítico, el que busca una explicación lógica y científica para todo, una explicación desligada de sus propias emociones. Angustonio es tu lado emocional, es el lado de ti mismo derivado de la visión del mundo sustendada por el hemisferio cerebral derecho. Esa parte de ti que quisiera que todo tuviera sentido, que de alguna manera lo sabe, lo siente, a veces siente la unidad, la relación de todo con todo, el sentido de todo, aunque no sepa explicarlo, aunque no pueda probarlo. Y Lucinante Roshi… a Lucinante tú lo reconocerás al terminar las tres partes de Zombilianos.

3.- Lee con las entrañas. Presta especial atención al valor emocional de las palabras. A lo que te hacen sentir, no a su sentido rígido. Si lees así, la lectura será similar a escuchar música; emoción tras emoción, una montaña rusa de emociones.

Ahora voy a tratar de expresar brevemente qué es Zombilianos. Zombilianos está escrito para provocar una transformación en tu interior, un cambio de perspectiva, una mutación psicológica, si me permites dramatizar pero no exagerar.  Cuanto más te entregues en la lectura, a los personajes y a sus vivencias, más profunda y significativa será la revolución en tu ser. Incluso si no entiendes algunas cosas, esa parte trascendete que hay en ti lo entenderá y empezará a comunicarte sus comprensiones, incluso si olvidas que alguna vez leíste una fábula llamada Zombilianos. Si lo lees como debe ser, como te estoy sugiriendo; emocionalmente, empáticamente, atentamente, haciendo uso de tu mayor capacidad de imaginación emocional, como si lo vivieras directamente; te llevará más allá de lo racional y lo emocional, más allá del antagonismo que hay entre Ciencilio y Angustonio, más allá de las fronteras de Zombiliano y Luzonio, más allá de las explicaciones y definiciones.

Permíteme agregar que el efecto Zombilianos está preparado para quienes viven desde la perspectiva emocional. Aquellos a quienes esta les resulta más importante y valiosa que la racional. Sin embargo, también puede contribuir a la expansión de conciencia de aquellos que son mayormente racionales, pues lo emocional también se encuentra en ellos. Zombilianos describe el camino de Angustonio, el camino de Ciencilio será narrado en otra historia y esa sí será dedicada a los que viven desde una perspectiva más racional que emocional.  Quizá no sepas qué perspectiva predomina en ti, te aseguro que si este es tu caso, al finalizar la lectura de la trilogia, lo sabrás.

Si se atiende a mis recomendaciones, Zombilianos será entonces una escalera que te elevará hacia los dominios cognitivos transpersonales del Maestro  Lucinante Roshi Sensei, quien no es otro sino también un aspecto de tu ser.  Aquel con el que sólo has soñado. Siéntelo. Reconócelo.

“El Tao que puede nombrarse no es el Tao Eterno”, Lao-Tse.

Enseguida la primera parte de Zombilianos. Varias lecturas proporcionan mejores resultados:

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El Canto del Dragón

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"El Maestro enseña que el futuro es como una página en blanco y virgen, llena de vacío donde nada todavía se ha manifestado. Administrar su futuro es tomar decisiones nuevas, soñar un futuro nuevo y ponerlo sobre la página blanca. Sufrir su futuro es creer que ya existe y que se parece al pasado."



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"Empecemos aquí mismo, ahora mismo, con nosotros -contigo y conmigo- y con nuestro compromiso de respirar en el infinito hasta que el infinito sea la única manifestación que el mundo reconozca. Dejemos que una realización radical ilumine nuestros rostros, estalle en nuestros cerebros y acompase los latidos de nuestros corazones..."



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